Una brisa suave con olor a mar es lo primero que sientes llegando a Necoclí. Cerca de las 8:00 de la mañana llega un equipo de periodistas de Urabá, acompañados por la directora de la Corporación Turística Urabá Darién Caribe, Karen Martínez, el secretario de Turismo, Tomás Teherán, anfitrión de la jornada. ¡Y AJÁ! URABÁ logra gestionar con el alcalde del municipio un recorrido por algunos de los muchos hermosos lugares turísticos que tiene Necoclí.

Playa Malecón
A esa hora, el movimiento en la zona del muelle es constante; algunos turistas empacan sus bolsos y maletas en bolsas plásticas para protegerlos durante el viaje por el Golfo y otros disfrutan de los puestos de fritos, frutas y jugos que hay alrededor.
La playa Malecón, donde está ubicado el Muelle, fue también el lugar utilizado por los migrantes durante la crisis migratoria vivida en meses pasados, ahora ha vuelto a su ritmo habitual.
De la mano de matronas inicia la experiencia para “Conocer lo maravilloso, lo hermoso, lo bueno que tiene el municipio” como lo define el secretario de Turismo. Nos reciben dos mujeres en su restaurante, un lugar que tiene uno de los nuevos hostales, nos deleitan con unos deliciosos patacones con huevo revuelto, queso costeño y un pocillo de chocolate caliente, mientras se comparte la mesa y divisamos el mar, cuenta Tomás que este es uno de los emprendimientos gastronómicos manejado por mujeres expertas en cocina tradicional, quienes han encontrado en sus fogones la forma de sustento para ellas y sus familias además de ser una opción para que propios y visitantes disfruten de una deliciosa comida que ofrece el municipio.

Plato típico de la cocina urabaense
Entre risas y conversación se vaciaron los platos e inició el camino de regreso al muelle. Ya en el muelle, en medio del mar, unos pilones de cemento adornan la entrada, en ellos se posan grandes pelícanos que nos deleitan con una coreografía de pesca; después de ver a estas aves volar despacio cerca al mar y alzar vuelo para rápidamente lanzarse con el pico al agua en búsqueda de un pez para desayunar, se enciende el motor de la lancha hacia la Ensenada de Rionegro como primera parada.

La Ensenada de Rionegro hace parte de las más de 25 mil hectáreas declaradas como Distrito de Manejo Integrado por CORPOURABÁ y se encuentra a 20 minutos del casco urbano del municipio, allí: crustáceos, moluscos, ostras; peces, el manatí, especie en vía de extinción, y distintas aves migratorias conviven dentro de la barrera formada por los grandes bancos de mangle. Afuera de la Ensenada, el agua parece dividirse, de un lado las olas son fuertes, impulsadas por los vientos elisios, propios de la época decembrina en Urabá, y del otro, el agua que rodea al manglar casi inmóvil, de un color café oscuro como suelo de madera.
Para ingresar a la Ensenada es necesario atravesar una abertura cercana a los 5 metros de ancho en medio del manglar, el capitán del bote baja la velocidad de la lancha esto permite no escuchar más el sonido del motor y disfrutar mejor de la experiencia. En la punta de los árboles de más de 3 metros de alto, vigilantes como reyes en lo alto se encuentran tijeretas, gaviotas y pelícanos, que van de una rama a otra, volando despacio cerca al agua y al grupo; los periodistas aprovechan el espectáculo para tomar fotos, hacer vídeos o guardar en la memoria lo observado. Lentamente flota el bote entre el mangle hasta encontrar ostras adheridas a las raíces, tan juntas que parecen formar un racimo color tornasol. Bajo el agua, hay amplia variedad de peces entre los que se encuentran el mero, el sábalo y el pargo, también habita el manatí. Este último, solo visto por aquellos con suerte.
Poder ser testigo de la inmensidad del Golfo de Urabá desde la mejor esquina de América es un privilegio encantador y sanador.
La Ensenada es un ecosistema, hogar de diferentes especies, además de ser un hermoso bosque sobre el agua, es también una barrera natural que protege al Municipio de Necoclí de los fuertes oleajes, la erosión costera y es uno de los pulmones de la Ciudad Turismo.
A 10 minutos de la Ensenada de Rionegro y a 30 kilómetros del casco urbano de Necoclí se encuentra playa Bobalito. Allí las tortugas Verde, Carey, Caná y Careta llegan a desovar dos veces al año; los huevos eclosionan dos meses más tarde y cientos de tortugas bebé ingresan al mar. Esta playa es también parte del área protegida por CORPOURABÁ para asegurar la conservación de estas especies.

Playa de El Totumo
Las playas de El Totumo están poco intervenidas y su mar tiene baja salinidad, esto en parte causado por su cercanía con la desembocadura del río Atrato. Aquellos que deseen lugares tranquilos y un cercano contacto con la naturaleza pueden visitar esta playa, 13 km al sur con dirección a Turbo.
Con 510 años, Necoclí es también el primer municipio de Urabá, pues fue la puerta de entrada a Antioquia por los españoles. Las pocas calles angostas y de piedra que quedan en el municipio hacen parte de la memoria de la época colonial y son ahora parte del atractivo turístico de la ciudad. Recorrer Necoclí al mediodía permite encontrarse con casas llenas de color y de puertas y ventanas grandes con aire a historia, donde se pueden observar hermosos murales que cuentan la naturaleza, la belleza o partes de la historia, también se encuentran casetas y rincones con hermosas artesanías elaboradas por nativos con insumos naturales, desechables y con materiales arrojados por el mar que van desde unos aretes en hoja de palma, pasando por árboles de navidad hechos con madera salada, reciclada de la orilla de la playa o un remo de madera tallada para decoración o diferente joyería artesanal hecha con coco. Imposible no comprar.

Murales del casco urbano de Necoclí
Los turistas en Necoclí encuentran varias playas acogedoras entre ellas: Playa Bonita, Playa El Pescador, Playa El Totumo, El Mirador, El Turista, El Malecón y otras ubicadas dentro y alrededor del casco urbano, son parte de los 95 kilómetros de playa del municipio y de los 290 kilómetros de playa total que tiene Antioquia. Playas ideales para ir en familia, la mayoría tranquilas y lejos del ruido, o para quienes deseen tomarse una rica cerveza, descansar y disfrutar del sonido del mar combinado con la música.
Necoclí es también la principal puerta de salida marítima de la región de Urabá, diariamente se movilizan por su muelle cientos de turistas, principalmente hacia Acandí, en el departamento de Chocó.
Terminando la jornada y de regreso, cae la tarde y el sol juega con las nubes para entregarnos un hermoso atardecer que invita a sentarse en la playa acompañados de una rica bebida y un delicioso pargo rojo.
Estos recorridos los seguiremos haciendo por todo Urabá. Urabá, Colombia y el mundo deben conocer “Las Cosas Buenas De Urabá”

Periodista de Urabá en el Muelle Central de Necoclí
Gracias a El Comercio Impreso, a Sugar Entertaiment, al Heraldo de Urabá, a la Alcaldía de Necoclí y a La Corporación Turística Urabá Darién Caribe por acompañarnos en esta bella ruta.



Excelente trabajo periodístico.