3116896322 gerencia@y-aja.com

URABÁ HIZO CANTAR A LAS MUSAS Y AHORA SUS VOCES MIGRAN POR EL MUNDO

Sep 16, 2026Emprendimientos, Sociales, Territorio0 Comentarios

104 autores y autoras, aproximadamente 241 textos y cinco cantos conforman Las Musas Cantan: Versos Migrantes, una obra colectiva que celebra 15 años de literatura desde Urabá y reúne voces de distintas edades, territorios y experiencias.
 Las Musas Cantan: Versos Migrantes, XV Encuentro Poético en Urabá 2026.

Hay libros que nacen para ser leídos. Hay otros que nacen para viajar.

Las Musas Cantan: Versos Migrantes nació desde Urabá y convirtió la celebración de los 15 años del Colectivo de Escritoras de Urabá Las Musas Cantan en una obra colectiva donde 104 autores y autoras ponen a circular aproximadamente 241 textos entre cuentos, crónicas, prosa poética y poesía. Cinco cantos, de la infancia al mundo, construyen un territorio literario en el que las palabras, como quienes las escriben, están siempre en movimiento.

UNA OBRA COLECTIVA CON MUCHAS MANOS DETRÁS

Detrás de una obra de esta dimensión hay también una historia de trabajo colectivo. Las páginas de Versos Migrantes llevan los nombres de quienes asumieron la tarea de convertir una suma de voces en una obra con identidad editorial.                                                                                                                              La dirección general estuvo a cargo de Sandra Fajanett Miranda, mientras Nanny Zuluaga Henao asumió la coordinación editorial y, junto a Lengua de Río Plataforma Editorial Comunitaria, estuvo también al frente de las ilustraciones, el diseño de carátula y la diagramación. Alma Flórez asumió la corrección de estilo.  A ellas y ellos se sumó el comité editorial integrado por Alma Flórez, Leidy Navarro, Ana Lucia Restrepo, Magaly Pacheco Marimón, Fernando López, Oscar Dediegos, Janeth Naranjo y Yadira Rosa Vidal Villadiego.

Pero el tejido no terminó en la edición del libro. También hubo un trabajo pedagógico y de articulación que permitió que las voces más jóvenes encontrarán un lugar dentro de la antología. La alianza internacional contó con María Victoria Arce Montoya, Hada Arcoíris, directora de las áreas Infantil, Juvenil y Pedagógica del Instituto Nacional e Internacional de la Sociedad de las Artes INISA, en Perú, y con la docente acompañante Susy Tello, de la Institución Educativa Divino Niño, en la región de Sullana. Desde Colombia participó María Soledad Cardona Toro, docente acompañante de la I. E. Francisco José de Caldas, en Supía, Caldas. En Urabá, el proceso contó con la Institución Educativa La Paz, su rectora Doris Eliana Arcila Toro y la docente acompañante Yolanda Ibarguen.

LA MUJER QUE AYUDÓ A TRAZAR EL MAPA

Hay decisiones que el lector ve y hay otras que solo descubre cuando empieza a preguntarse por qué el libro está construido de esa manera. En Versos Migrantes, esa construcción editorial permite que más de un centenar de voces compartan un mismo territorio sin tener que sonar iguales. la elección de los cinco cantos, los animales migrantes y la manera de presentar a cada autor hacen parte de una mirada que buscó darle sentido al conjunto.                                                                                                                    En ese trabajo tuvo un papel importante Nanny Zuluaga Henao, de Chocó, quien vivió durante mucho tiempo en Urabá y lideró el proceso editorial desde Brasil. Su labor como coordinadora editorial se extendió también a las ilustraciones, el diseño de carátula y la diagramación, en articulación con Lengua de Río Plataforma Editorial Comunitaria, pero quizá lo más interesante no está solamente en lo que hizo, sino en cómo ayudó a que un libro con tantas voces encontrara una forma de hablar sin apagar ninguna de ellas.

 CINCO CANTOS PARA QUE UNA HISTORIA PUEDA VIAJAR

Versos Migrantes no está organizado como una simple sucesión de textos. La obra propone un recorrido a través de cinco cantos: El Canto de las Infancias, El Canto de las Musas, Canto desde Urabá, Canto Colombiano y Canto desde todos los lugares del mundo.                                                                      La estructura permite avanzar desde las voces más jóvenes hacia otros territorios y experiencias, construyendo un diálogo que no borra las diferencias entre quienes escriben, al contrario,  las pone a conversar.

Cada canto está acompañado por un animal migrante, cuya trayectoria dentro de su ciclo de vida representa una forma de migración y transformación, a esa representación se suma un poema dedicado al animal y al ciclo migratorio que simboliza,  la migración deja de ser únicamente el desplazamiento de un lugar a otro. En las páginas de esta antología también migran las edades, las memorias, las identidades, las preguntas, los territorios y las maneras de mirar el mundo y cada autor aparece con su fotografía, su biografía y su obra, haciendo que detrás de cada texto haya también un rostro y una historia.

LA INFANCIA TOMA LA PALABRA

Hay una de las secciones de Versos Migrantes que obliga a detener la lectura y mirar un poco más despacio: El Canto de las Infancias. Allí aparecen 31 niños, niñas y adolescentes, 19 niñas y 12 niño, vinculados al proceso de la Institución Educativa La Paz, en Apartadó, junto con la participación de niñez de México, Brasil y Estados Unidos, que se suma a las voces colombianas como parte de la alianza internacional que acompaña esta experiencia.

Esta articulación cuenta con María Victoria Arce Montoya, Hada Arcoíris, fundadora de Entre Sueños y Ensueños Red Global de Talentos Infantiles y Juveniles y directora de las áreas Infantil, Juvenil y Pedagógica del Instituto Nacional e Internacional de la Sociedad de las Artes (INISA), en Perú.

Cada uno llega a estas páginas con fotografía, biografía y obra. Detrás de cada texto hay entonces un rostro, una edad, una experiencia y una manera particular de mirar aquello que ocurre alrededor, sus escritos transitan por experiencias cotidianas, recuerdos, imaginación, territorio y preguntas propias de quienes están descubriendo que también pueden convertir lo que viven y lo que sienten en palabras y  quizá ahí está una de las apuestas más importantes de esta antología: no esperar a que las nuevas generaciones encuentren algún día su voz literaria, sino reconocer que ya la tienen.

En estas páginas, la infancia de Urabá no aparece solamente como destinataria de actividades de lectura o escritura, aparece escribiendo y cuando esas voces entran en diálogo con las de otros territorios, ocurre algo todavía más interesante: las diferencias empiezan a hablar. Hay textos atravesados por la memoria, por preguntas difíciles, por realidades que forman parte del territorio; otros encuentran refugio en la imaginación, en la naturaleza, en la familia, en el juego o en la posibilidad de inventar otros mundos. No hay una sola manera de ser niño, niña o adolescente, tampoco hay una sola manera de migrar y Versos Migrantes propone justamente ese encuentro: que las voces puedan desplazarse de una página a otra, de una comunidad a otra y de una experiencia a otra, sin dejar de ser quienes son.

DE LA VOZ DE URABÁ A UNA CONVERSACIÓN CON EL MUNDO

Después de abrirle las puertas a la infancia, Versos Migrantes amplía su territorio. Las voces de El Canto de las Musas, Canto desde Urabá, Canto Colombiano y Canto desde todos los lugares del mundo construyen una conversación literaria que atraviesa edades, geografías y experiencias. Allí conviven distintas formas de contar: cuento tradicional, cuento corto, microcuento, oralitura, crónica, prosa poética y diversas formas de poesía, desde el verso libre y el verso blanco hasta el soneto, el acróstico alfabético, las formas poéticas japonesas y el monólogo poético. La diversidad no está solamente en los géneros, está también en los lugares desde donde cada autor escribe. Urabá aparece con su propia voz y, al mismo tiempo, entra en diálogo con otras voces de Colombia y del mundo. El territorio deja de ser un punto de llegada para convertirse en punto de partida. Porque migrar, en esta antología, no significa únicamente cambiar de lugar, también puede significar mover una idea, transformar una mirada, atravesar una memoria, cambiar de edad, encontrar una palabra nueva o atreverse a poner en voz alta aquello que antes permanecía en silencio y quizá por eso estos cinco cantos funcionan como un mapa: cada uno abre un territorio distinto, pero todos terminan encontrándose en el mismo lugar: La Palabra.

LOS ANIMALES TAMBIÉN CUENTAN LA HISTORIA

Hay otra historia que atraviesa Versos Migrantes y que puede pasar desapercibida en una primera lectura: la de los animales migrantes que acompañan cada uno de los cinco cantos. Cada sección comienza con un animal y una reflexión sobre su ciclo migratorio. No se trata solamente de una decisión visual. Los animales funcionan como símbolos que acompañan el recorrido de la obra y ayudan a pensar la migración desde diferentes formas de desplazamiento, transformación y regreso.

En El Canto de las Infancias, aparece el Cangrejo Azul de Tierra, que camina entre la tierra y el agua y construye su casa con curiosidad. Su imagen acompaña a las voces más jóvenes y esa manera de descubrir el mundo desde el juego, la imaginación y los caminos propios.

Luego, en El Canto de las Musas, aparece el Delfín Gris, habitante de las orillas del mar y aprendiz del río. su viaje es comunitario; su voz funciona como puente y su recorrido recuerda que ninguna travesía tiene que hacerse en soledad.

En Canto desde Urabá, la protagonista simbólica es la Libélula, cuya migración representa la transformación, su recorrido atraviesa mares, fronteras y duelos, mientras aprende a habitar nuevas geografías; el propio libro la presenta como una creación que no reconoce límites y que puede ser, al mismo tiempo, intercontinental e intergeneracional.

El cuarto canto, Canto Colombiano, está acompañado por la Tortuga Carey, asociada a los viajes largos, a la memoria y a esa idea poderosa de llevar el hogar consigo; migrar, en este caso, también significa regresar distinto y conservar la historia propia mientras se construye otra.

Y finalmente, un Canto desde todos los lugares del mundo, aparece la Mariposa Azufre de Bandas Naranja, cuyo recorrido conecta el Caribe, Centroamérica, Urabá y otros territorios, construyendo puentes que atraviesan las fronteras continentales.

Nuestra lectura editorial encuentra allí una segunda columna vertebral del libro: primero descubrir, después acompañarse, transformarse, recordar y finalmente conectar. No como una ruta obligatoria, sino como una posibilidad de leer el viaje que propone la antología.                                                            Porque mientras las páginas reúne voces humanas, estos cinco animales recuerdan que migrar también puede ser cambiar, regresar, adaptarse, encontrar compañía y tender puentes, así, el concepto de migración se hace mucho más grande, puede estar en quien cruza una frontera, pero también en quien cambia de casa, en quien abandona una ciudad, en quien lleva la memoria de un territorio a otro, en quien transforma una experiencia en poema o en quien encuentra, a través de la palabra, un lugar nuevo donde ser escuchado.

UN LIBRO QUE NACIÓ PARA VIAJAR

Versos Migrantes nació en la virtualidad, pero fue concebido para viajar. Al ser una obra gratuita y digital, puede circular de pantalla en pantalla y llegar a lectores sin importar la distancia, la propuesta es que sus páginas salgan del libro para encontrarse con escuelas, bibliotecas, universidades, talleres, tertulias y comunidades.

La antología invita a crear círculos de lectura, encuentros de oralidad y espacios de conversación. Con los niños, niñas y adolescentes, sus textos pueden abrir diálogos sobre la memoria familiar, los lugares que habitan y sus experiencias cotidianas; con jóvenes y adultos, los cinco cantos pueden convertirse en punto de partida para hablar de migración, territorio, identidad, cuerpo y memoria, porque la apuesta es que cada autor se convierta en una voz capaz de llevar el libro a otro lugar, así, las palabras no terminan en la última página: comienzan allí su viaje.

URABÁ COMO PUNTO DE PARTIDA

La historia de Versos Migrantes también es la historia de una comunidad que decidió celebrar escribiendo y que convirtió esa celebración en una obra abierta al mundo. Desde Urabá, las palabras emprendieron un viaje hacia otros territorios, en ese recorrido se encontraron generaciones, géneros literarios, experiencias y maneras distintas de entender la migración.  El resultado es una antología que no pretende que todas las voces suenen igual. Su riqueza está precisamente en que cada una conserva su territorio, su memoria y su manera de decir, por eso Las Musas Cantan: Versos Migrantes puede leerse como un mapa de voces en movimiento: infancia, Urabá, Colombia y mundo, cinco cantos que terminan encontrándose en una misma celebración de la palabra.

LAS VOCES YA ESTÁN MIGRANDO

Una obra que reúne voces de Urabá, Colombia y otros lugares del mundo no podía celebrar su nacimiento de una manera convencional. Versos Migrantes fue concebido para circular, ahora, con sus 104 autores y aproximadamente 241 textos, comienza una nueva etapa: la de encontrarse con lectores, comunidades y nuevos territorios, porque quizá esa sea la verdadera celebración de estos 15 años de Las Musas Cantan: haber demostrado que una palabra escrita en un territorio puede encontrar otra voz al otro lado de la distancia. Urabá no aparece aquí como el lugar desde donde se mira el mundo, Urabá aparece como uno de los lugares desde donde el mundo también puede ser contado.

Ahora sí, las voces comienzan a migrar…

LEE Y DESCARGA GRATIS

Siguenos

Publicidad

Otras Noticias

Publicidad

Contennido relacionado

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *