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Mafalda, 60 Años de Rebeldía y Conciencia Crítica: Un Homenaje desde Urabá

Sep 30, 2024Uncategorized0 Comentarios

Mafalda, 60 Años de Rebeldía y Conciencia Crítica: Un Homenaje desde Urabá

Por Ivonneth, directora de ¡Y AJÁ! Urabá

Una de las primeras mujeres influyentes y referente en mi vida, cuando aún yo no pensaba que las letras serían parte fundamental de mi vida, es Mafalda, muy posiblemente, a través de una tira cómica de los cuatro periódicos impresos que mi papá se leía a diario. Mi amiga inseparable, conversaba con ella gracias a sus diálogos que tanto me gustaban, los recortaba de algún periódico y los guardaba.

El 29 de septiembre de 1964, una pequeña niña con cabello alborotado y grandes preguntas irrumpió en las páginas de un periódico argentino para nunca más abandonarlo. Mafalda, la niña inquieta, nació de la mano del genio creativo de Quino, quien no podía imaginar el impacto que su creación tendría en la cultura global. En este 2024, Mafalda cumple 60 años, y su espíritu rebelde sigue tan vigente como en sus primeras tiras cómicas. Desde Colombia y Urabá, queremos rendirle un homenaje a esa niña eterna que, con su mirada crítica y su aguda inteligencia, sigue cuestionando el mundo.

 

El nacimiento de una heroína crítica

En plena efervescencia política de los años 60, Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino, dio vida a Mafalda como parte de un proyecto publicitario. Sin embargo, su destino cambió y la pequeña pasó a ser la protagonista de una tira cómica en Primera Plana, una revista argentina. Mafalda no solo era una niña más: ella encarnaba la curiosidad, la crítica y el deseo de entender por qué el mundo funcionaba de manera tan injusta. En sus viñetas, se preguntaba por la guerra, la pobreza, el rol de los adultos, y hasta por esa sopa que detestaba tanto, un símbolo de las imposiciones sociales. Qué se iba a imaginar mi mamá que nacía en mi otra crítica y que yo estaba siendo formada por una tira cómica despelucada e inocente.

Sus amigos y su universo personal.

Mafalda estaba rodeada de un grupo de personajes que, como ella, representaban diferentes posturas y formas de ver el mundo. Felipe, el mejor amigo de Mafalda pero su polo opuesto, el soñador inseguro; Manolito, es hijo de  inmigrantes españoles y se desenvuelve casi siempre en los negocios, el pragmático obsesionado con el dinero; Susanita, la mejor amiga de Mafalda, Susanita es una niña muy conversadora al extremo de aburrir a sus oyentes, que solo soñaba con casarse y tener hijos; Miguelito, es como uno de los niños más egocéntricos de las historietas, se hace sentir muy importante con una ingenuidad increíble. Se podría decir que es uno de los personajes más complejos que compone la tira cómica, el filósofo infantil; y Libertad, una buena amiga de Mafalda, pues sus ideologías se parecen mucho. la pequeña y crítica activista; pareciera que Mafalda y Libertad comparten la misma ideología, sin embargo, mientras la primera es más realista e incluso pesimista, Libertad es más idealista, incendiaria y radical, al punto de que alguna vez llamó «reaccionaria» a Mafalda, en una tira en que se ponía en evidencia que para Libertad no hay puntos medios, o es blanco o es negro, todos ellos conformaban un microcosmos que reflejaba la diversidad de pensamientos en la sociedad.

Además, Mafalda tenía en sus padres la representación más clara del mundo adulto, incapaz de responder a las preguntas fundamentales. En una de las escenas más icónicas, su padre, aturdido, intenta explicar la economía global, sin mucho éxito. Para Mafalda, el desconcierto y la resignación de los adultos eran una prueba de que el mundo necesitaba ser repensado.

¿Por qué Quino permaneció a Mafalda como niña?

Uno de los aspectos más fascinantes de Mafalda es que, a lo largo de toda la serie, Quino decidió que nunca creciera. Mantener a Mafalda en su infancia tenía un poderoso mensaje detrás. Quino consideraba que los niños, y en especial Mafalda, tenían una pureza en su manera de ver el mundo. Su ingenio permitió formular preguntas directas y sinceras que los adultos, ya condicionados por sus prejuicios y roles sociales, no se atrevían a hacer.

Quino era tremendo sabio, al no hacer que creciera Mafalda,  preservó en ella la capacidad de cuestionar sin miedo, con una inocencia que podía denunciar las mayores incoherencias del mundo. La infancia simbolizaba la esperanza, la posibilidad de cambio y de ver las cosas desde una perspectiva libre de las convenciones sociales que moldean a los adultos. Dejar a Mafalda como niña era una manera de recordarnos que el poder de las preguntas sencillas, pero profundas, es lo que puede transformar el mundo.

Algunas de las imágenes más icónicas

 

 

La lucha contra la sopa: Para Mafalda, la sopa era más que un alimento desagradable, era el símbolo de todo lo impuesto sin cuestionamientos. Rechazar la sopa era, en el fondo, una forma de rebelarse contra lo que no tenía sentido para ella.

 

Mafalda abrazando el globo terráqueo: Una de las imágenes más recordadas. Mafalda, con ternura y preocupación, abraza el planeta, reflejando su angustia por las injusticias del mundo. “¿Y si en lugar de planear tanto, volamos un poquito más alto?” preguntaba con ironía, apuntando a la necesidad de un cambio real.

 

 

Mafalda y sus padres: Las constantes preguntas que Mafalda hacía a sus padres sobre política, economía o sociedad descolocaban a los adultos. Esa imagen recurrente en las viñetas de Quino representaba la brecha generacional y el desconcierto de los mayores ante las inquietudes de los más jóvenes.

 

Mafalda a los 60 años: Una proyección de su intelecto y apariencia

Hoy, en 2024, si Mafalda tuviera 60 años, seguiría siendo igual de crítica, pero con un enfoque acorde a los problemas actuales. El mundo ha cambiado mucho desde su nacimiento, pero su rebeldía no habría disminuido. A sus 60 años, Mafalda seguramente será una activista global, preocupada por el cambio climático, la igualdad de género, la tecnología y los derechos humanos en la era digital.

Su intelecto seguiría siendo afilado, cuestionando las nuevas formas de poder, la polarización política y el consumismo desmedido. Probablemente, Mafalda tendría una fuerte presencia en redes sociales o escribiría artículos críticos en medios digitales, denunciando las incoherencias de los poderosos y proponiendo nuevas formas de vivir en sociedad.

En cuanto a su apariencia, Mafalda mantendría la sensación que siempre la caracterizó. Su lazo icónico seguiría adornando su ahora ligeramente encanecido cabello, y quizás usaría lentes de lectura, pero su mirada seguiría reflejando la curiosidad y el escepticismo que tanto la definían. Quizás ahora llevaría ropa más moderna, pero sin perder su esencia, siempre práctica, directa y sin adornos innecesarios.

El legado de Quino y la vigencia de Mafalda

Quino, quien falleció en 2020, dejó un legado inmenso. Con Mafalda, nos dio no solo una tira cómica, sino una herramienta poderosa para reflexionar, criticar y, sobre todo, no aceptar el mundo tal como es. A través de Mafalda, nos enseñó que las grandes preguntas no tienen respuestas simples, pero que es en el acto de cuestionar donde reside el verdadero poder.

Mafalda, a sus 60 años, sigue representando la inconformidad ante la injusticia, la búsqueda de la verdad y la lucha por un mundo más justo. En un mundo lleno de ruido y confusión, su voz sigue siendo necesaria. Tal vez, como dijo en una de sus frases más memorables: “Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre”. Pero para ella, el papel de hija rebelde y cuestionadora seguirá siendo eterno.

Recuerdo que, de niña, un día me llevaron al psicólogo por mi manera diferente de pensar y eso me llevó a muchas más preguntas, agradezco hoy haberme encontrado con Mafalda. En Urabá rebeldemente he decidido contar #LasCosasBuenasDeUrabá

 

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