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Ramona, La mujer que regresó con sus hijas al Paraíso

Oct 7, 2022Territorio0 Comentarios

Ramona tenía siete años cuando llegó con su papá, en el año 1955, a Caucheras, vereda conocida por la extracción de caucho. Entre plantaciones de caucho creció, en una finca llamada «El Paraíso», y allí, mucho tiempo después, formó su propia familia con una pareja estable, de la cual tuvo cinco hijos. Su hogar era humilde, sin embargo, nunca faltó la comida, el vestido, y por supuesto, un hogar.

Tristemente, la vida de esta familia cambió con la llegada de las AUC, quienes los expulsaron de su preciado paraíso en el año 1997; ellos, sin la opción de conservar su vida sin dejar su hogar, tuvieron que desplazarse primero a Santa Fe de Antioquia, y meses después, se trasladaron a Cúcuta, donde el esposo de Ramona -quien nunca había tocado un ladrillo ni mezclado cemento- tuvo que trabajar en el arduo oficio de la construcción. También salía a vender verduras en la calle, siendo perseguido en varias ocasiones por las autoridades.

Uno estar en esos momentos, se acuerda de su vida anterior y uno dice: por Dios porqué nos tocó esa vida que nadie se la esperaba, uno que tenía una vida muy bonita” recuerda con nostalgia Sorany Valencia, una de las hijas de Ramona, que salió del campo cuando tenía 7 años.

Pero el dolor no paró ahí. En 2002 hombres de grupos armados en presencia de la familia, sacaron de la casa al esposo de Ramona y a su hijo, se los llevaron y les quitaron la vida. Ramona debía seguir adelante con sus hijas.

Tres años después, en 2005, se atrevieron a regresar a Caucheras, pero llegaron a vivir en casa de unos conocidos, pues daban por perdido su predio «El Paraíso». Pero una nueva esperanza surgió para Ramona luego de presentar la solicitud ante la Dirección Territorial Apartadó. Una sentencia del 8 de octubre de 2018 de la política pública de restitución de tierras, le devolvió los derechos sobre 3.9 hectáreas a la familia, en una entrega material el 19 de marzo de 2019. Sorany, quien se fue de siete años y tiene en la actualidad 32, se puso a la cabeza de un proyecto productivo que cultiva con sus tres hermanas. Ellas recibieron 31 millones de pesos que destinaron a la siembra de dos hectáreas de yuca, materiales para el trabajo del campo, insumos agrícolas y dos vacas con cría para apoyar la seguridad alimentaria de la familia. Además, recibieron la asesoría y acompañamiento de la Dirección Territorial Apartadó durante 24 meses, a través, de un profesional de proyectos productivos. Se trata de un recurso que han sabido aprovechar. Ahora se encuentran en la cuarta siembra, tienen dos vacas, dos novillas y tres terneros.

31 millones de pesos se destinaron a la siembra yuca, insumos agrícolas y dos vacas con cría.

 

Sorany resalta que le gusta trabajar en el cultivo de yuca, así como a la cría de ganado. “Yo cultivo; si me toca echarme una bomba al hombro lo hago, también abono. A los 7 meses y medio busco quien me la compre y ellos mismos se encargan de llevar sus trabajadores, y vuelvo a limpiar para volver a sembrar”. Además, “lo importante es no dejar caer el proyecto, la idea es, si la Unidad, le dio a uno ese apoyo, vamos a malgastarlo, no, y a pesar de que no sabíamos del tema, nosotras no lo dejamos caer”, agregó.

Actualmente, Ramona vive con un nieto, en una vivienda que le construyó el gobierno, gracias a una orden de la sentencia de restitución de tierras y cada una de las hijas trabaja en el cultivo de yuca, son ellas quienes trabajan la tierra. Se trata de unas mujeres pujantes que ya suman la tercera cosecha, se encuentran en la cuarta siembra y han aumentado el número de cabezas de ganado. Con este proyecto, Sorany logró ahorrar para la cuota inicial de una casa e hizo un préstamo para una vivienda prefabricada, al tiempo que consiguió una moto de segunda mano, con la que se transporta al predio.

Para Ramona lo valioso de ser restituida, es que recuperó algo que su padre había trabajado por años. “Eso me quedó como recuerdo de lo que papá trabajó y fue con lo que nos levantó a nosotros. Con la recuperación de la finca y el trabajo hecho, hoy en día tengo algo que darles a mis hijas” puntualizó.

Estas mujeres encontraron en la restitución un camino para desarrollar un nuevo plan de vida. Así mismo, enviaron un mensaje a las víctimas que se encuentran a la espera de recibir la tierra, “no se rindan, si de corazón se sienten con derecho a reclamar, por más piedras que se encuentren en el camino, hay que luchar, nadie quería esto y nos tocó vivirlo, no fue un proceso fácil pero volvimos a El Paraíso”.

Sorany, Junto a sus hermanas conservan un legado familiar: Preservar el campo .

Fuente: Restitución de tierras
Cortesía de fotografías: Restitución de Tierras

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