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Público para el arte en el espacio de lo público

Oct 31, 2018Editorial0 Comentarios

El teatro, la música, la pintura nos recrean y recuerdan las cosas buenas y no tanto de esta tierra.

Se reclama que todo espacio público tenga el alma de su gente impregnada en cada actividad que se realiza, pero es poco el esfuerzo en la construcción real de público para las artes y los espacios públicos. Mucha mole de cemento con pocos procesos de apropiación, mucho activismos sin visión de arte. Llama la atención, los esfuerzos de organizaciones comunitarias que trabajan el teatro en medio de la más dura realidad de hacer del arte un proyecto de vida, en un territorio que apoya solo el espectáculo momentáneo y no aporta ni apoya a la formación de público que disfrute, valore y reconozca el esfuerzo, se alimenta un público pasivo y consumista: Parranda y trago. La configuración de una ciudad región demanda fomentar el arte público, que de cuente del momento que vive el territorio desde lo sociopolítico y las distintas expresiones culturales que se funden en Urabá: el sincretismo cultural, de la música, la danza, el teatro, la pintura, la gastronomía, dan cuenta de una serie de trabajos que demandan de
espacios públicos y de espectadores. Apoyándonos en la tesis del filósofo alemán Jürgen Habermas, el concepto de espacio público se puede definir
como una esfera social específica, y, de manera ideal, como un lugar de debate donde todos los ciudadanos pueden desarrollar y ejercer su voluntad
política. En este sentido, también juega lo estético de las artes y la sensibilidad de la sociedad para favorecerlo y disfrutarlo.

Los pocos espacios públicos construidos deben superar en la ciudad su condición de meros museo al aire libre en concordancia con nuestra cultura del ocio y del espectáculo. A donde se llega de paso y más ahora, que andamos en la moda de la “Economía Naranja”. Las empresas culturales están en alza, y demandan de políticas públicas que den forma a la conciencia de una audiencias dinamizadas por los agentes culturales, que permitan incrementar el número de receptores activos – de públicos que tengan presente el esfuerzo y los procesos – de los mensajes artísticos y la participación en actividades culturales.

Esfuerzo que demanda se sumen acciones tanto del sector público como privado y de los actores sociales involucrados en las actividades culturales, con y sin fines de lucro, que hagan fluir los intercambios culturales con la polifonía de voces del mundo; sería grato ver llegar a los poetas de muchos países a contar sus visiones estéticas y sensibles sobre la vida, el amor y todo lo bueno y bello, escuchar los sones de todos los rincones del planeta junto a la danza que surge espontánea en cada rincón de nuestra tierra.
Esta construcción del público y de lo público, tanto para las artes como para la recreación estética de todas actividades culturales, se ubica de lleno en la arena de las políticas y procesos culturales que den vida y sentido a las artes y a los espacios públicos con un espectador que se alimente y de fuerza a lo creativo, visibilice y despliegue el punto de encuentro entre lo digno de un proyecto de vida dedicado al arte y un público que lo recibe y valora. Confluencia de energía creadora y despertar de lo más sensible de la ciudadanía.

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