
La octava edición del Festival Nacional del Libro y la Poesía reunió durante cuatro días a escritores, lectores, estudiantes, artistas y gestores culturales alrededor de la palabra, la memoria y las nuevas voces del territorio.
Una vez al año, escritores de Urabá y de otros territorios se encuentran alrededor de una misma mesa: la de la palabra. Allí caben los poemas, los relatos, los fragmentos de pensamiento, las historias del territorio y también las nuevas voces que comienzan a encontrar en la escritura una manera de contar quiénes son y de dónde vienen.
Ese encuentro volvió a suceder en Apartadó con la octava edición de FENALPA, Festival Nacional del Libro y la Poesía, que durante cuatro días llevó la literatura a bibliotecas, auditorios, plazas y otros espacios culturales del municipio.
Escritores y participantes compartieron sus voces y experiencias durante la programación de FENALPA 2026.
La programación incluyó talleres literarios, el Primer Encuentro Departamental de Escritores de Antioquia, conversatorios, presentación de libros, poesía, música, cine y espacios para niños, jóvenes y escritores de diferentes lugares del departamento.
Este año, además, el Festival puso en el centro de su programación la vida y obra de Julio Martín Jaramillo, “El hijo del Ronco”, un hombre que ha dejado huella en Urabá como escritor, fotógrafo, pintor, historiador, maestro y gestor cultural. Sus libros son también una forma de conservar la memoria de un territorio que todavía tiene muchas historias por contar.

Una biblioteca como punto de partida
La Biblioteca Pública Municipal Federico García Lorca fue uno de los principales escenarios de FENALPA. Allí comenzó la programación del miércoles 23 de septiembre con las acreditaciones y la instalación oficial del Festival, seguida por el conversatorio inaugural sobre la vida, memoria y obra de Julio Martín Jaramillo. La jornada continuó con el taller de escritores Urabá Escribe y un recital de poesía en la Plaza de la Libertad.
El jueves, la palabra regresó a la Biblioteca Municipal con talleres de cuento, crónica y memoria, presentación de autores invitados, talleres de escritura creativa y el espacio Voces de Vida: relatos que transforman Urabá. La programación permitió que escritores con trayectoria compartieran escenario con jóvenes que apenas comienzan a descubrir en la literatura una manera de expresarse.
Escribir también es encontrarse
Uno de los propósitos de FENALPA ha sido abrir espacios para que las voces de Urabá dialoguen con escritores y gestores de otros territorios. Durante esta edición se fortaleció además la participación de las universidades y se abrió un nuevo espacio para la creación literaria universitaria: el primer concurso universitario de cuento, cuya premiación fue programada en la Universidad Remington.
Para Albeiro Flórez, coordinador de FENALPA 2026, este vínculo representa uno de los avances importantes del Festival.
“Hay dos cosas muy especiales de FENALPA: primero es lograr vincular las universidades al festival. Ya habíamos llegado hasta bachillerato. Este año se consolidó la unión de las universidades creando el primer concurso universitario de cuento”.
La apuesta por ampliar los escenarios de participación también permitió que la literatura circulara entre diferentes generaciones y espacios educativos.
Poesía, cine y una conversación con Ubeimar Ríos

El viernes 25 llegó uno de los momentos centrales de la programación. El panel “El libro como territorio de paz” abrió una conversación sobre el papel de la literatura y la palabra en la construcción de memoria, diálogo y territorio. Después llegó uno de los encuentros más esperados: el conversatorio con Ubeimar Ríos, protagonista de la película colombiana Un Poeta. El espacio fue moderado por José Morelos, poeta y escritor de la región, y Edward Morrón, director del Taller de Escritores Urabá Escribe.
La conversación permitió conocer, desde la propia voz de Ubeimar, experiencias relacionadas con la poesía, la educación y el cine, así como su participación en escenarios internacionales como Cannes. Para Albeiro Flórez, su presencia fue uno de los momentos especiales de esta edición:
“Lo otro es sin duda traer a Ubeimar. Fue muy duro, pero por fin está con nosotros aquí y ha sido una muy bonita experiencia”.
La noche también tuvo poesía. Participaron escritores de diferentes municipios y ciudades, entre ellos Omar Gallo, Jenny del Pilar Correales y José Tafur, de Itagüí; Camila Charry, de Bogotá; Camilo Oliveros y Ana María Bustamante, de Medellín; Lian Valle, Ruth Cuesta y Ana Rivera, de Apartadó; y Ubeimar Ríos, de Rionegro.
Los libros que siguen contando a Urabá

Una biblioteca también crece cuando aparecen nuevas historias. Durante FENALPA fueron presentados los libros Patirrusia, de Nanny Zuluaga; CORTÁZAR, el escritor y sus cuatro amores, de Fernando Rivillas; y Para atar de seres, de Régulo Castro.
Cada nueva publicación amplía una biblioteca que no sólo reúne literatura, sino también distintas maneras de mirar y contar el territorio. En ese ejercicio de preservar la memoria tienen un lugar especial las obras de Julio Martín Jaramillo, entre ellas Apartadó, Tierra de Todos, Mitos y leyendas del gran Urabá y Cuentera de Urabá, obras que recorren la historia, los personajes, los paisajes y las narraciones que forman parte de la identidad de la región.
Las nuevas generaciones también tienen algo que decir

FENALPA también abrió espacio para quienes apenas comienzan a escribir. Durante el Festival fueron reconocidas las ganadoras del Concurso Intercolegiado de Cuento, Poesía y Oralidad Juan Mares 2026. Entre las voces reconocidas estuvieron Marie Sofía Banquet Castro, de la Institución Educativa San Francisco de Asís, quien obtuvo el primer puesto juvenil en poesía, y Samantha Ospina, de la Institución Educativa Heraclio Mena Padilla, primer puesto en la categoría infantil.
Son voces jóvenes que comienzan a construir sus propias historias y que recuerdan que la literatura de un territorio también se renueva con cada generación.

El enuentrol cerró dejando nuevamente una certeza: en Urabá hay historias que merecen ser contadas, voces que buscan ser escuchadas y nuevas generaciones que están encontrando en los libros, la poesía y la oralidad una forma de narrar su territorio.
Y cuando cayó la noche, Urabá rapeó
La palabra también encontró ritmo. El rap de Lucrónimos cerró la noche en la Plaza del Río y llevó la poesía a otro lenguaje: el de la música urbana. Después, la programación continuó en Casa en el Aire, donde la poesía, la música y el encuentro se mezclaron en una noche que tuvo como cierre la presentación de Santero Selekta.
Porque FENALPA no puso la literatura únicamente en los libros. La llevó a la plaza, al aula, a la biblioteca, al escenario y a la música.
Un sábado para cerrar leyendo y creando
El sábado 26 de septiembre, el Festival continuó con la Feria del Libro y Emprendimientos Culturales, un taller infantil de lectura y creación y el acto de clausura y reconocimiento a los participantes. La programación cerró con “Uniremington: Palabra, memoria y territorio”, conectando nuevamente literatura, educación y memoria.
Cuatro días después de comenzar, FENALPA dejó libros, poemas, conversaciones, nuevas voces y encuentros. Pero quizá uno de sus mayores aportes está en algo menos visible: la posibilidad de que un territorio se reúna para contarse a sí mismo.
Porque Urabá no solamente tiene historias.
Tiene quienes las escriben.
Tiene quienes las leen.
Y tiene nuevas generaciones dispuestas a seguir cantándolas.
URABÁ ESCRIBE…URABÁ LEE…URABÁ CREA.
Escritores y participantes compartieron sus voces y experiencias durante
la programación de FENALPA 2026.
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